Y me enojé mucho, conmigo misma porque me permití volver a creer en alguien que hoy creo no se merecía una segunda oportunidad. Me siento decepcionada y tal vez mi reacción haya sido un poco visceral pero no me importa y tampoco le haré caso a la vocecita interna que me dice... ay pobre, tal vez tenía razones válidas... basta!

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